abril 5, 2022
Tamarys L. Bahamonde

Cuba, desempeño económico de 2021 y oportunidades para el futuro

La complejidad de los últimos años es difícil de abarcar de forma sucinta. La crisis económica, acelerada por la pandemia del Covid19, ha tenido efectos devastadores en las economías mundiales. Ante tal coyuntura internacional, el desempeño de los países del tercer mundo se ve particularmente afectado. En el caso cubano, la combinación de factores externos, más el agotamiento del modelo de crecimiento económico, y las deformaciones estructurales típicas de la economía nacional, dieron al traste con una de las crisis más agresivas que ha vivido el país. La inicial clasificación de la crisis económica como coyuntural por los decisores cubanos, incluido el Presidente Miguel Díaz Canel, retardó la introducción de políticas que atenuaran sus efectos. La crisis, aunque agudizada por eventos externos, es profundamente estructural, y yo agregaría crónica. Desde el punto de vista político y social, la crisis actual es la segunda de similar magnitud que afecta al país en menos de 30 años.

Una de las consideraciones más importantes al analizar el desempeño económico de los últimos dos años, es el contexto internacional. Recordemos que nos vimos obligados a virtualmente “apagar” la economía mundial por un período de tiempo sin precedentes. Reiniciarla y retornar al escenario pre-pandemia tomará tiempo también. Adicionalmente, el control de la pandemia no ha sido homogéneo a nivel global, los índices de vacunación y acceso a inmunización son desiguales, y las probabilidades de que aparezcan nuevas variantes resistentes a las vacunas pueden retardar la recuperación económica.

Desempeño económico y diseño de políticas

Factores externos a la economía cubana precedieron y se combinaron con las deformaciones internas en el 2020 y 2021 para agravar la crisis. Hacia lo interno, la prevalencia de dualidad monetaria y cambiaria, el estrangulado sistema productivo nacional, el sostenimiento del monopolio estatal sobre el comercio exterior y las limitadas oportunidades para la inversión en el sector privado nacional o cooperativo, contribuyeron a multiplicar el impacto inicial de la crisis. El anuncio de la Tarea Ordenamiento en diciembre de 2020 prometía cambios en la estructura económica, como el saneamiento financiero, a partir de la eliminación del CUC y de la dualidad monetaria. Cómo ha resultado, un año después de su anuncio, lo veremos más adelante.

El 2020 fue un año de pobre desempeño en muchas áreas de la economía cubana. No voy a detenerme mucho en el 2020, solo lo necesario para que se comprenda que el 2021 fue el resultado de un prolongado proceso recesivo multicausal. Las figuras de la 1 a la 4 muestran la caída de indicadores seleccionados en 2020, aunque comenzó incluso antes de la pandemia. Ya desde el 2019, Cuba registró declives en indicadores como el PIB, el consumo de hogares y la formación bruta de capital. Indicadores todos que venían en desaceleración desde el 2017. Las causas son al menos dos, antes de que el COVID19 cerrara las economías mundiales: la crisis económica y política en Venezuela, que afectó el suministro de combustibles desde ese país hacia Cuba; y la llegada de la administración Trump a la Casa Blanca, que introdujo múltiples sanciones a Cuba, canceló los servicios consulares en ese país y redujo el número de vuelos de los Estados Unidos a la isla, -con evidente impacto sobre el turismo. El desempeño en el 2020 muestra la acumulación y convergencia de los elementos externos, la crisis del covid19, y las deformaciones estructurales no resueltas en la economía cubana, que dan al traste con una caída del 12.3% del PIB en ese año.

Fuente: Elaboración propia a partir de datos de la ONEI, 2020.

Estadísticas públicas sobre el 2021 revelan incrementos en varios indicadores productivos y de inversiones, en comparación con el mismo periodo del año anterior. Sin embargo, debemos ser prudentes con el espejismo que estos números pueden provocar. Cualquier comparación de los datos del 2021 con mismo período del 2020, será inexacto. Los análisis futuros deberán incluir la inflación y la variación en la tasa de cambio oficial a partir de enero de 2021. En breve, el 2021 y el 2020 no son comparables de forma absoluta. No obstante, podemos referirnos a algunos datos que tenemos a nuestra disposición y que vale la pena mencionar.

En la sesión ordinaria de la ANPP, en octubre de 2021, el vice primer ministro y ministro de Economía y Planificación, Alejandro Gil Fernández, resumió el desempeño económico del país hasta ese momento. De los datos ofrecidos, vale llamar la atención sobre los 5312 contratos para operaciones de comercio exterior, firmados hasta esa fecha con actores no estatales, 197 para exportaciones y 5115 para importaciones. Marino Murillo, en su informe a la ANPP, recalcó que, de los 7000 millones de pesos en pérdidas registradas, el 82% se concentra en el sector agropecuario. Un dato preocupante y que explica parcialmente la seria situación alimentaria. Como era de esperar, la devaluación monetaria y la eliminación de la dualidad cambiaria en el sector empresarial cubano tiene impactos positivos y negativos. Por una parte, contribuye al saneamiento financiero al brindar mayor transparencia a las operaciones financieras empresariales. Por otra, afecta a empresas que anteriormente operaban con márgenes de ganancias y ahora operarán en pérdidas. Queda pendiente la cuestión del destino de las que terminen el 2021 en números rojos. Pueden fusionarse con otras, o pueden cerrarse definitivamente. En cualquiera de los dos casos implicará que una masa no despreciable de trabajadores puede quedar desempleada. Debe ser prioridad trazar políticas que faciliten al mercado laboral la absorción de los desempleados a partir de la creación de empleos. Un paso importante en ese sentido lo constituyó el grupo de legislaciones aprobadas para facilitar y ampliar el ejercicio de actividades económicas privadas y cooperativas nacionales. Sin embargo, como veremos más adelante, las posibilidades en el corto plazo del sector privado y cooperativo para resolver esos problemas son limitadas.

De acuerdo con datos ofrecidos por Alejandro Gil durante el II Foro Empresarial Cuba-2021, Cuba detuvo el decrecimiento sostenido del PIB de los dos años anteriores. Eso no quiere decir que se esté creciendo, solo indica que se había detenido, por ese período, la caída. El ministro ofreció datos esenciales sobre la mipymes y cuentapropistas. A finales de noviembre de 2021, 602,415 cubanos se encontraban registrados en esa fecha como trabajadores por cuenta propia. Las mujeres solo representan el 35% del total, lo cual pudiera indicar un persistente desbalance de género en acceso a mejores ingresos y capital para invertir. Hasta diciembre se habían creado más de 901 mipymes en el país, –865 privadas– y 406 cooperativas no agropecuarias. Las mipymes se han concentrado en actividades relacionadas con la producción manufacturera y de alimentos, y se estima que han generado más de 11,000 nuevos empleos. Esto último es crucial en el entorno que pudiera enfrentar la empresa estatal nacional.

A pesar de este escenario relativamente alentador, otros elementos gravitan sobre las mipymes privadas y cooperativas. Las mipymes y cooperativas de nueva creación son startups que necesitan superar dificultades propias del despegue de nuevos emprendimientos, más los obstáculos de abastecimientos y distorsiones del sistema monetario, particulares del contexto cubano. La eliminación de la dualidad cambiaria y monetaria es relativa en el contexto económico nacional. A pesar de la eliminación del CUC de la circulación, el MLC ha funcionado como una segunda moneda, imprescindible para hacer compras en las tiendas minoristas del país y adquirir productos básicos. Esto impone nuevos retos para ciudadanos y emprendedores por igual. La reciente autorización de solicitud de créditos en MLC pudiera aliviar la tensión financiera que esta dualidad monetaria provoca. Sin embargo, las condiciones establecidas por la legislación -y conocidas hasta hoy- para la devolución de esos créditos en MLC limitan a 120 días los términos de devolución. Cuatro meses puede ser plazo insuficiente para algunas de las actividades realizadas por mipymes o cooperativas para garantizar la devolución de créditos en MLC.

Adicionalmente, la imposibilidad del gobierno cubano de vender divisas, ha disparado el precio de estas en el mercado informal, único donde se pueden comprar. El día 11 de diciembre, El Toque reportaba la tasa de cambio informal para la venta de divisas en 89 CUP por euro, 70 cup por dólar, y 80.50 CUP por MLC, con prevalencia de la tendencia al ascenso. La inflación ha sido sin dudas uno de los impactos negativos más visibles de la T.O. hasta ahora. Informes oficiales la calculan en un 222% en las entidades estatales, y en un 6900%[1] en el sector informal, aunque otros cálculos la colocan sobre el 500%. Este proceso inflacionario ha consumido el incremento salarial promedio de 6.75 veces en el sector estatal de la economía; ha reducido significativamente el poder adquisitivo de la moneda nacional; y ha menoscabado el rol del peso cubano dentro de la economía, cuando se esperaba recuperar la confianza en el peso cubano. Sin dudas, la persistencia de las operaciones en MLC atenta contra este último objetivo, por muy justificadas que parezcan las razones aludidas para explicar su permanencia en la economía nacional.

Hay varios factores a considerar sobre la crisis en general, y la inflación en particular. La crisis económica cubana comenzó antes de la pandemia del COVID19 y se agudizó como resultado de esta. No fue hasta que se hizo evidente que la crisis no era coyuntural que se comenzaron a trazar políticas estructurales, anunciadas en diciembre del 2020, y que conocemos como Tarea Ordenamiento. Este grupo de políticas introducidas a cuenta gotas durante el año 2021, de forma fragmentada y paulatina, tuvo dos dificultades, desde mi perspectiva. El momento en que se introdujeron y el orden. Primero, son políticas necesarias, pero que debieron haberse implementado hace años. De hecho, muchas de ellas fueron aprobadas en los Lineamientos de la Política Económica y Social, durante el VI Congreso del PCC en el 2011. Sin embargo, se hizo necesaria una crisis pandémica internacional para que Cuba decidiera que era momento de introducir la política de ajustes diseñada y aprobada una década atrás.

Adicionalmente, economistas advirtieron que la devaluación monetaria y la unificación cambiaria y monetaria debía ser precedida por un grupo de políticas que estimularan la producción y descentralizaran importantes decisiones económicas. Por supuesto, parte de las propuestas incluía otorgar personalidad jurídica a mipymes y ampliar y expandir las oportunidades de creación de empresas privadas nacionales y cooperativas domésticas. Uno de los objetivos es que absorbieran parte de la fuerza de trabajo que no puede absorber el estado cubano, y otro es que funcionaran como complemento productivo al sector estatal de la economía. Al tomar estas medidas meses después de iniciado el ordenamiento monetario, con una crisis económica profunda e inflación galopante, se limitan las posibilidades de estas formas de gestión de cubrir muchos de esos vacíos. Adicionalmente, la mayor parte de las creadas hasta el 2020 estaban integradas al sector turístico, el más afectado por la crisis internacional y las políticas trazadas desde Washington hacia Cuba durante la administración Trump y sostenidas por Biden.

Oportunidades y obstáculos

A pesar del complejo contexto nacional e internacional, y de los efectos negativos del ajuste en Cuba, las legislaciones aprobadas en 2021 abren nuevas oportunidades para la economía nacional. Como advertencia, vale aclarar que no se verán los resultados de forma inmediata. Las políticas introducidas en 2021 tendrán resultados en el mediano y largo plazos. Indiscutiblemente, ampliar las actividades en las que se puede invertir en el sector privado doméstico, otorgar personalidad jurídica a las mipymes privadas, permitirles realizar operaciones de comercio exterior, así como acceder a créditos en MLC, deberá brindar impulso a muchos proyectos ya creados, y otros de nueva creación. A pesar de que esas son buenas noticias para el sector cooperativo y empresarial privado, debemos reconocer que en la implementación radican muchas de las dificultades de las políticas públicas cubanas. Más allá de los tradicionales contratiempos que mipymes enfrentan en términos de posicionamiento, contrataciones, despegue y eficiencia, hay muchos factores que no dependen de las empresas y tienen que ver con el entorno. Sumado al agresivo contexto internacional y nacional, por ejemplo, hay que prestar atención al desempeño de las empresas estatales a cargo de la tramitación de las operaciones de importación/exportación para privados y cooperativas. Cualquier falla en los procesos puede atrasar suministros e interrumpir la producción de bienes o servicios en mipymes que no tienen condiciones financieras para enfrentar retrasos.

Debemos reconocer los pasos iniciales que se han dado en la descentralización administrativa y fiscal de los territorios. Los Proyectos de Desarrollo Locales (PDL) como parte de esta política, pueden jugar un rol determinante en la reducción de persistentes inequidades territoriales. La Habana continúa concentrando sustancial proporción de la actividad económica. Según datos de la ONEI, el volumen de inversiones en la capital ha sido más del 50% del total del 2016 al 2020. En el 2020, alcanzó el 57.9% del total. En el primer semestre del 2021, La Habana concentró el 66% del total de las inversiones ejecutadas. Datos oficiales muestran el desigual número de nuevos actores económicos aprobados territorialmente (Ver Figura 5). La oportunidad, sin embargo, radica en cómo los gobiernos provinciales manejen la distribución de algunos subsidios o incentivos que ayuden a reducir la brecha territorial. Por norma general, las áreas urbanas acumulan más experiencia manejando proyectos de desarrollo territoriales. Las áreas rurales se muestran generalmente más limitadas por los tipos de actividades que pueden realizar. Los PDL, si son aprovechados al máximo en su implementación, pueden contribuir a cambiar esa realidad en el mediano y largo plazo explotando potencialidades nuevas o tradicionales en las regiones.

Figure 5

Me he referido al potencial impacto sobre las empresas estatales. Aproximadamente 500 empresas estatales habían cerrado en pérdidas en primer trimestre de 2021. Esto puede y tendrá un impacto sobre el mercado laboral cubano. No sabemos aún qué pasará con estas empresas. Pueden fusionarse algunas y otras desaparecer. En cualquiera de los escenarios posibles, debemos contemplar el peligro de un incremento en el desempleo. Los recién aprobados proyectos de desarrollo local y la recién corregida legislación sobre pequeñas y medianas empresas pueden ofrecer alternativas para absorber una parte de esos trabajadores. Ello deriva en otro grupo de preocupaciones con la reducción relativa del papel de estado como empleador exclusivo en la economía. Hay que recuperar el rol protector de los sindicatos en Cuba, así como establecer mecanismos que garanticen que se respete la legislación laboral cubana y se protejan los derechos de los trabajadores.

En resumen, es complejo atraer inversiones en un contexto de crisis económica y financiera mundial. El desempeño económico en Cuba hoy y en el futuro próximo está en manos de las limitadas capacidades endógenas del país, la voluntad política de los dirigentes, y las posibilidades de los ciudadanos para impulsar la economía. Una tarea que no es imposible, pero sí difícil y llena de contratiempos. 

Tamarys L. Bahamonde es Licenciada en Economía y Master en Desarrollo Regional. Fue profesora de la Universidad de la Habana de asignaturas relacionadas principalmente con Economía Cubana. Ha publicado artículos y realizado presentaciones sobre este campo, con énfasis en las ramas del ciclo económico, mercado laboral y toma de decisiones. Ha estado vinculada tanto al sector estatal como al privado en la isla. Se graduó en 2018 del Certificate in Nonprofit Management and Voluntary Action por la Universidad de Delaware, como parte del Fellowship Award for 2017-2018 Academic Year- Nonprofit Management Scholarship Program for Cuban Citizens (IREX). Desde septiembre de 2018 estudia en el programa de Ph.D. en Urban Affairs & Public Policy de la Universidad de Delaware, donde es también Instructora Independiente de Políticas Públicas 110.

Ilustración por Maikel Martínez Pupo. Lo puede encontrar por
@MaikelStudio @maikelmartinezpupo.


[1] Expertos en el tema discrepan sobre la exactitud de este cálculo de inflación.

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